Luscinia. La publicación sobre medioambiente sociedad y cultura
  Málaga 21/05/2013  

Temas
Agua
Artes Audiovisuales
Artes Escénicas
Artes Visuales
Asociaciones y ONGs
Cartas
Cultura
Ecología Social
Energía
Fauna
Flora
Medioambiente
Mujer
Música
Ordenación del territorio
Paz
Poesía
Prosa
Salud
Transporte

Crónica Poética desde Talca; Chile
Mario Meléndez - 2004-02-07




REVELACIONES



En el lecho vacío de Dios

todas las putas son vírgenes

por última vez





LA PORTADORA



Ella sacó a pasear las palabras

y las palabras mordieron a los niños

y los niños le contaron a sus padres

y los padres cargaron sus pistolas

y abrieron fuego sobre las palabras

y las palabras gimieron, aullaron

lamieron lentamente sus ciegas heridas

hasta que al fin cayeron de bruces

sobre la tierra desangrada

Y vino la muerte entonces

vestida con su mejor atuendo

y detúvose en la casa del poeta

para llamarlo con gritos desesperados

y abrió la puerta el poeta

sin sospechar de qué se trataba

y vio a la muerte colgada de su sombra

y sollozando

"Acompáñame", le dijo aquella

"porque esta noche estamos de duelo"

"Y quién ha muerto", preguntó el poeta

"Pues tú", respondió la muerte

y le extendió los brazos

para darle el pésame





RECUERDOS DEL FUTURO



Mi hermana me despertó muy temprano

esa mañana y me dijo

"Levántate, tienes que venir a ver esto

el mar se ha llenado de estrellas"

Maravillado por aquella revelación

me vestí apresuradamente y pensé

"Si el mar se ha llenado de estrellas

yo debo tomar el primer avión

y recoger todos los peces del cielo"





PRECAUCIONES DE ÚLTIMA HORA



Debo cuidarme de los gusanos

cuando me entierren

lo más seguro

es que hablen mal de mí

que escupan sobre mis poemas

y orinen las flores frescas

que adornarán mi tumba

llegado sea el caso

que hasta devoren mis huesos

me arranquen los intestinos

o en el colmo de la injusticia

se roben mi diente de oro

y todo esto porque en vida

jamás escribí sobre ellos





SINFONÍA NEGRA



Eva colgaba sus muertos de la ventana

para que el aire lamiera los rostros

preñados de cicatrices

Ella miraba esos rostros y sonreía

mientras el viento empujaba sus senos

hacia la noche agusanada

Una orgía de aromas sacudía el silencio

donde ella se deseaba a sí misma

y entre suspiros y adioses

un grillo ciego desmalezaba

sus antiguos violines

Nadie se acercaba a Eva

cuando daba de mamar a sus muertos

la cólera y el frío

se disputaban su adolescencia

el orgasmo daba paso al horror

el deseo a la sangre

y pequeñas criaturas violentas

despegaban de su vientre

poblando los amaneceres

de luto y de pesadillas

Luego

cuando todo quedaba en calma

y las sombras por fin

regresaban a su origen

Eva guardaba sus muertos

besándolos en la boca

y dormía desnuda sobre ellos

hasta la próxima luna llena





LA ÚLTIMA CENA



Y el gusano mordió mi cuerpo

y dando gracias

lo repartió entre los suyos diciendo

"Hermanos

este es el cuerpo de un poeta

tomad y comed todos de él

pero hacedlo con respeto

cuidad de no dañar sus cabellos

o sus ojos o sus labios

los guardaremos como reliquia

y cobraremos entrada por verlos"



Mientras esto ocurría

algunos arreglaban las flores

otros medían la hondura de la fosa

y los más osados insultaban a los deudos

o simplemente dormían a la sombra de un espino



Pero una vez acabado el banquete

el mismo gusano tomó mi sangre

y dando gracias también

la repartió entre los suyos diciendo

"Hermanos

esta es la sangre de un poeta

sangre que será entregada a vosotros

para el regocijo de vuestras almas

bebamos todos hasta caer borrachos

y recuerden

el último en quedar de pie

reunirá los restos del difunto"



Y el último en quedar de pie

no solamente reunió los restos del difunto

los ojos, los labios, los cabellos

y una parte apreciable del estómago

y los muslos que no fueron devorados

junto con las ropas

y uno que otro objeto de valor

sino que además escribió con sangre

con la misma sangre derramada

escribió sobre la lápida

"Aquí yace Mario Meléndez

un poeta

las palabras no vinieron a despedirlo

desde ahora los gusanos hablaremos por él"





SEÑORES DEL SUR



Señores del sur

he comprometido mis raíces con ustedes

mi palabra llegará como un río

a recoger la tierra y su origen

Llámenme agricultor

cuando el trigo se despierte

cuando cruja la semilla

y el invierno se levante en una mano

Llámenme soldado

cuando el agua y la piedra se reúnan

entonces seré el puñal

que desgarre ceniza y envoltura

No digan al Maule como me llamo

me reconocerá por la voz

por los susurros que mis labios

llevarán hasta su lecho

No digan nada en Constitución

o en Pelluhue o en Chanco o en Curanipe

mi nombre fue encontrado en una ola

no es necesario que digan nada

Señores del sur

mi casa es mi mejor emblema

Pueden ver a través de las ventanas

o a través de mis ojos

lo que les tengo preparado

Abriré de una en una mis heridas

y escupiré poemas en vez de sangre

y a todos les diré mi nombre

Porque no quiero ver a Pedro

arrinconado en un museo

o a Manuel Francisco

retenido en una boca

Ellos sabían cantar

eran dos vientos de distinto oficio

dos gotas que el Maule

sacudió con violencia

Y yo ¿quién soy?

algo tengo de todos

cara de pan o de hormiga

muslos comprometidos

con el sabor de la tierra

hombros de padre

dientes de inquilino o de patrón

Soy una flor con espinas

y pétalos de mármol

un poema preparado

con la lluvia de cada día





QUE SALGA EL INDIO ENTRE LAS PIEDRAS



Que salga el Guayasamín que cada uno tenemos

que salga el indio entre las piedras, médula a médula

el gran precipicio que somos, la gran llaga ecuatoriana

y lo que cae del ojo al cielo, y lo que arruga el aire

y lo que sale de nosotros mismos como una rosa deforme

y lo que araña más adentro que salga

que salga el trueno, la bocanada, el relámpago

la hebra furiosa y tuerta que mira sangrar el alma

y aquí, en esta jaula ardiente que es América de luto

están pendiente los nombres de aquellas manos clavadas

de aquellos pies desahuciados, de aquellos huesos de humo

de aquel sueño arrojado al gran ataúd del miedo

o simplemente del árbol con sus ramas infinitamente secas

Porque no estamos muertos, no estamos

y hay uno que ahora brinca por encima de los sables

y hay uno que bebe fuego y lleva alas de ceniza

y hay uno que agrieta el río con su cráneo universal

y hay uno que dice yo, yo soy el indio entre las piedras

y todo el horror humano se me apaga en el cuerpo

y tengo lágrimas y penas

y el corazón como una luna borracha

y el esqueleto dormido, y la mandíbula tiesa

y a mi oído brama el perro de las noches podridas

y a mi boca rueda el beso de la angustia que mata

Y yo pinto, yo pinto con mi voz y con mis uñas repletas

yo pinto con mi oxígeno la cicatriz del viento

raspo la puñalada maldita de los siglos

me sumerjo en el ácido mortal de las pupilas andinas

desnudo el recuerdo de la calavera sombría

y en mí sobreviven las tripas cortadas de cuajo

y cada grito soy yo, cada mejilla nacida del grito

cada suspiro fatal y su patria de aguja

cada mujer, cada hombre

cada animal volteado en la vértebra dramática

todos y cada uno de ellos

y en todas partes la vida como un sol amargo

y yo, hinchado de colores

cierro las alas y duermo sobre la tristeza





VINCENT 1993

a Vicente Huidobro



El gran poeta de las vanidades

se mira al espejo y dice

no hay otro mejor que yo

no hay otro más hermoso y delicado

más burlón, paradojal e irresistible

Y cuando voy por las calles

me persiguen y me piden autógrafos

se aglutinan en torno mío o se desmayan

porque soy más inmortal que las agujas

y en mi boca suspiran las estrellas

Así, cada montaña es un pelo en mi oreja

y cada nube una escalera de emergencia

donde subo y bajo como un mago

persiguiendo su conejo

sin darle jamás alcance

No obstante los helicópteros me adoran

me adoran también las escolares que diviso de reojo

me adora el trapecista de un circo desahuciado

me adora la azafata de un vuelo imaginario

me adoran los enanos, los duendes, los fantasmas

y todos gritan "Ahí va Vicente, ahí va

con su cara encerrada en un sombrero

ahí va, el que se orina en los astros

el que respira copihues

y cambia de color hasta volverse inaguantable"

Y yo me río como un buda chocho

cuando arrojan flores a mis pies

y me lleno de números telefónicos

y de mujeres que darían sus propios pechos

por rozar mi frente de amante multitudinario

o por mirar mis cabellos salidos de un arcoiris de fruta

Tengo unos cuantos lunares en francés

y un gato que me habla en un idioma póstumo

y un perro que me muerde y me lame las antenas

y un cilantro preguntando quién soy

y yo le digo "No me busques

no hagas caso de la rosa deshojada

tú tienes tu propia sabiduría

tu propio olor

tu apellido en la cazuela del domingo

y no necesitas ser tan hermoso

para que ellos te respeten

cuando con sólo probarte

tienes ganado el cielo

y un espacio en mi garganta"

Ahora me marcho en mi paracaídas

me marcho en mi aeronave de plumas anónimas

me marcho a pellizcarle las nalgas a un piano

a dormir una siesta en un ataúd de huevo





GUACOLDA



Hembra continental vestida para un viaje sin palabras

la sombra del espejo donde mueren las miradas

se parece a ti

tiene las mismas grietas esparcidas en un mar amargo

la misma historia adolorida en el balcón

donde la raza asoma

Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos

siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses

huele al primogénito del viento galopar de noche

mientras sangran a lo lejos las encías

y la muerte entra en la herida de la muerte

deshuesando el bien y el mal

Sube en el latido del cultrún

hasta donde el cóndor sacude su cabellera intratable

su túnica de plumas ancestrales

su vuelo matrimonial de alas sonámbulas

Y baila

baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte

baila entre los guerreros que degollará el olvido

baila con tu pueblo el rito de la flecha sudorosa

el rito de la flecha sin piedad

el rito de la flecha sin sonrisa

el rito de la flecha humedecida

por el llanto de las calaveras

por el llanto de los coihues y de los sueños castrados

Y aún así

cuando la sangre mueva los pies

para hablar con los espíritus

y tú la veas venir hacia tu propia sangre

hacia tu propio pie

hacia tu propio origen

cuando el musgo tape las sobras

de la gran ira de Arauco

y los pájaros queden con la servilleta puesta

malhumorados por no haber llegado antes

cuando los ríos se ahoguen de ardor

y el queltehue amontone los gestos

del último de los caídos

lucha

lucha para que el pan se desmigue en tu mesa

lucha para que el maíz recupere su orgullo

lucha para que la flecha sonría de nuevo

para que el ciervo te enseñe a beber

para que el miedo no roa tu alma

Lucha hasta que el luto anestesie tu edad

porque estás destinada a hacerte llaga

y en ti mamarán las estrellas





MÁS ALLÁ DE LA GUITARRA

a Víctor Jara



Más allá de la guitarra

están las manos separadas de la patria

un sonido de alas que arde

y quema mis zapatos

una invitación a orinar sobre la tierra

con la semilla pura del canto

Más allá de la guitarra

la sangre dibuja una música violenta

y la cabeza del cantor se llena de agujeros

y de besos con olor a muerte

Más allá de la guitarra

los caminos lloran

la lluvia llora y cae de rodillas

porque el hijo de la tierra

no completará sus pasos

Más allá de la guitarra

más allá del estallido

que apagó los corazones

más allá de este poema

y con la herida inolvidable

de un tiempo inolvidable

los ojos buscan a Víctor

más allá de la guitarra

y de la patria





QUÉ DEBO HACER PARA CANTAR



Qué debo hacer para cantar

si a veces se me pierde el grillo

que llevo adentro

se me desprende la campana

el timbre, el ave

y sólo me queda el latido

de algún jilguero en la memoria

luchando por desatar su melodía

sobre las alas del abecedario

Y cuando encuentro al fin mi flauta

en un estanque del tiempo

se me oscurece la garganta

de pensar a quién

a quién, a quién

dirigiré las notas

de este arcoiris sin luz

de esta ampolleta mal colocada

y casi siempre insatisfecha

Preferiría escuchar por las tardes

a una gaviota sentada en mi cuaderno

jugando a ser paracaídas

en los espacios en blanco

o repetir el grito de unos bigotes

al ser arrancados

de su lugar de origen

Preferiría el sonido de un huevo

sacando la lengua al aceite

apresurado por entrar a la boca

de mil mujeres sin dentadura

Entonces recuerdo

que llevo pegada una mosca

al tímpano del alma

ella se reproduce en mis sueños

y no es violín

porque en la muerte desafina

y se le rompen las cuerdas

al detenerse en la sangre





PARA MAYOR SEGURIDAD



Vengan a ver mi poesía

no está hecha de material ligero

aguantará perfectamente el invierno

y en verano refrescará

las mentes y los cuerpos

Hay poderosas vigas entre cada verso

hay listones apuntalando mis palabras

Y si la lluvia desea entrar

pondré mis sueños en el techo

y taparé las goteras

con mi propio dolor





LA OTRA



Caperucita nunca imaginó que El Lobo la dejaría por otra.

Nunca hizo caso de los consejos que en materia amorosa le daba

La Abuelita. Por lo que una mañana El Lobo le dijo: "Caperucita,

quiero terminar contigo. Ya no me excita perseguirte por el bosque;

ya no me agrada disfrazarme de abuelita para que tú me digas

tus tonterías de siempre, que si tengo las orejas grandes y esos

colmillos tan filudos, y yo, como un estúpido, responda que son

para oírte, olerte y verte mejor. No Caperucita, lo nuestro ya

no tiene remedio". Entonces Caperucita, desconcertada por aquella

confesión, se echó a correr tan lejos como pudo pensando en la

clase de mujer que había conquistado el corazón de su amante.

"Es ella, tiene que ser ella", repetía la niña, mientras buscaba

desesperadamente la casa de la anciana. "Abuelita", gritó al fin,

cuando hubo contemplado la figura que yacía en el lecho, "¿Cómo

pudiste hacerme esto? tú, la amiga en quien yo más confiaba".

"Lo siento", dijo la otra, "nunca pensé quedar embarazada a mi edad,

y menos de alguien tan poco inteligente e imaginativo. No obstante,

él es un lobo responsable, que no dudó por un minuto en ofrecerme

matrimonio al conocer la noticia. Lo siento, Caperucita, tendrás

que buscarte otro. Después de todo, no es este el único lobo

en el mundo, ¿o no?".





UN DÍA VOLVERÉ A TUS OJOS



Un día volveré a tus ojos

y comenzaré de nuevo

volveré con un sonido hueco de metal

y sol mojado

buscaré entre los papeles del tiempo

tu cuerpo verde y tus cabellos de uva

te coronaré en silencio con mi boca

y con mis manos que no terminan

Volveré por ti y por tu sangre estrellada

viendo pasar la tarde como una sombra antigua

algo se romperá allá arriba y no seremos nosotros

algo se quemará de pronto con el eco de tus sábanas

Y volveré más vivo, más puro, más hambriento

y volveré volando y desgarrando plumas

todo lo haré por ti, todo en silencio

que hasta los gallos prolongarán la noche

cuando te vean desnuda





LLÉVAME



Llévame hacia el sur

de tus caderas

donde la humedad

envuelve los árboles

que brotan de tu cuerpo

Llévame a la tierra profunda

que asoma entre tus piernas

a ese pequeño norte de tus senos

Llévame al desierto frío

que amenaza tu boca

al desterrado oasis de tu ombligo

Llévame al oeste de aquellos pies

que fueron míos

de aquellas manos que encerraron

el mar y las montañas

Llévame a otros pueblos

con el primer beso

a la región interminable

de lengua y flores

a ese camino genital

a ese río de ceniza que derramas

Llévame a todas partes, amor

y a todas partes conduce mis dedos

como si tú fueras la patria

y yo, tu único habitante





SI FUERAS CALVA TAMBIÉN TE AMARÍA



Si fueras calva también te amaría

me volvería loco besando tu cabeza

tu pequeña luna dorada

Si fueras calva, oh si fueras calva

te llevaría por el río de la memoria

me sentaría junto al fuego de tus ojos rapados

derramaría un cisne en medio de tu frente

Pero la larga y ciega cabellera

el largo aliento de cristal

la larga hebra de ceniza y polen que tú eres

todo lo que la vida se guarda para sí en tus cabellos

lo que la noche te roba en suspiros

todo lo que el color del éxtasis te lame

como en un vuelo relámpago

como en un sol prolongado

como en un juego de luces apiladas en tu cuello

todo eso, amor, y más arriba esta ola

esta corriente, este aire

este racimo de algas enjuagadas al viento

este cordón humano amontonado a ti

esta marea, este soplo

este susurro que me ata hasta las últimas raíces

y lo que nace, y lo que acaba

y lo que cae al gran abismo de tu sangre

lo que no ha sido escrito, amor, todo el misterio

porque en la sombra de tu pelo

yo me ahogo para siempre





EL BARCO DEL ADIÓS



Yo soy el niño que juega con la espuma

de los mares desahuciados

Por esa playa embanderada de gaviotas

yo estiro mis brazos como flojas redes

mientras las olas pellizcan mis sueños

y una sola lágrima revienta contra las rocas

Los arrecifes se asoman a la orilla

vienen descalzos a bailar sobre mi alma

y en sus labios traen algas y corales

la levadura del mar convertida en beso

Yo muevo mis pies entonces

como dos viejos remos

mi corazón es un océano de rostros y de manos

y yo entro en él sin darme cuenta

con mi equipaje de arena

aferrado al timón del viento

a la proa de los años

donde una voz que no es mi voz

eleva el ancla de este pequeño barco

que se aleja con mi infancia a bordo





LA PLAYA DE LOS POBRES



1



Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Allí instalan sus carpas

hechas de mimbre y celofán

y luego bajan a la orilla

para ver la llegada de los botes

curtidos de adioses

En la playa

la miseria se broncea boca abajo

el hambre toma sol en una roca

los niños hacen mediaguas en la arena

y las muchachas se pasean

con sus bikinis pasados de moda

Ellas tienden sus toallas de papel

y se recuestan a mirar el reventar de las olas

que les recuerda la forma de un pan

o una cebolla

Mar adentro nadan sus sueños

Y ellas ven al vendedor de helados

acariciando sus pechos

o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma

del que regresan con vestidos nuevos

y una sonrisa en el alma





2



Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Y cuando cae la tarde

y el horizonte se desviste frente a ellos

y las gaviotas se desclavan del aire

para volver a casa

y el crepúsculo es una olla común

llena de peces y colores

ellos encienden sus fogatas en la arena

y comienzan a cantar y a reír

y a respirar la breve historia de sus nombres

y beben vino y cerveza

y se emborrachan

abrazados a sus mejores recuerdos

Mar adentro nadan sus sueños

Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela

cargando libros y zapatos y juguetes

o a ellos mismos regresando del trabajo

con los bolsillos hinchados

y con un beso pintado en el alma

Y mientras ellos sueñan

el hambre apaga sus fogatas

y se echa a correr desnuda por la playa

con los huesos llenos de lágrimas





LA INVITACIÓN



Mis funerales serán mañana

no te los pierdas

trae a los niños si quieres

habrá números para todos los gustos

habrá mimos y magos y payasos

y una cantante

como nunca has escuchado

Vendrá gente de todas partes

a celebrar este día

Los estudiantes llegarán

con sus globos azules

los pobladores alzarán sus banderas

a un lado de mi tumba

las hojas bailarán

al compás del viento

que también estará presente

en este sencillo homenaje

y una mujer desnuda

como nunca has visto antes

entrará en mi ataúd

y lo sellará por dentro

Qué más te puedo contar

Los vendedores gritarán sus ofertas

apostados en las cruces

y ofrecerán retratos míos

que no me favorecen

y también mis originales

que no son originales

sino copias que algún vivo

imitó con cuidado para enriquecerse

Te pido no compres nada

más bien disfruta el momento

porque a las quince en punto

un coro de grillos

dará inicio a la fiesta

Entonces

se apagará el cielo de golpe

cuando las nubes lo cubran

en señal de respeto

y las palomas dibujen mi nombre

en pleno vuelo

y las abejas llenen de miel

los recuerdos y las lágrimas

Y hacia el final del día

cuando todos estén cansados

y borrachos

un niño que no sabe leer

pedirá la palabra

y dirá el más bello discurso

que jamás has escuchado

Ya sabes

no faltes a esta cita

no hagas que me levante

de mi tumba

para tirarte las orejas

o que esconda para siempre

las llaves del cementerio

y no tengas a quien

llevarle flores





ARTE POÉTICA



Una vaca pasta en nuestra memoria

la sangre escapa de las ubres

el paisaje es muerto de un disparo



La vaca insiste con su rutina

su cola espanta el aburrimiento

el paisaje resucita en cámara lenta



La vaca abandona el paisaje

continuamos escuchando los mugidos

nuestra memoria pasta ahora

en esa inmensa soledad



El paisaje deja nuestra memoria

las palabras cambian de nombre

nos quedamos llorando

sobre la página en blanco



La vaca pasta ahora en el vacío

las palabras están montadas sobre ella

el lenguaje se burla de nosotros



BREVE BIOGRAFÍA CURRÍCULUM



Mario Meléndez (Linares, 1971). Estudió Periodismo en la Universidad La

República de Santiago. Entre sus libros destacan: "Autocultura y Juicio"

(con prólogo del Premio Nacional de Literatura, Roque Esteban Scarpa),

"Apuntes Para una Leyenda" y "Vuelo Subterráneo". En 1993 obtiene el Premio

Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen

en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías

nacionales y extranjeras. Ha sido invitado a numerosos encuentros literarios

entre los que destacan el Primer y Segundo Encuentro de Escritores

Latinoamericanos, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile (Sech),

Santiago, 2001 y 2002, y el Primer Encuentro Internacional de Amnistía y

Solidaridad con el Pueblo, Roma, Italia, 2003, donde es nombrado Miembro de

Honor de la Academia de Artes y Letras de Roma. Además dirige, durante dos

años, un taller literario en la Cárcel de Talca que dio origen al libro "Los

Rostros del Olvido" (dos volúmenes) donde se reúne el trabajo poético de los

internos. Actualmente trabaja en el proyecto "Fiestas del Libro Itinerante",

y preside la Sociedad de Escritores de Chile, región del Maule.