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Crítica al Plan Energético andaluz.
Daniel López Marijuán - 2004-04-01



Ave petroleada

Hemos tenido acceso al nuevo documento del Plan Energético de Andalucía 2001-2006 (con proyección al año 2006), y el balance presenta luces y sombras. Vayamos primero con los aspectos positivos



CÁDIZ



Seguramente el objetivo más ambicioso del Plean sea el conseguir para el año 2010 que el 15% de la energía primaria consumida por los andaluces sea de origen renovable, lo que amplía el 12% del compromiso de la Unión Europea. Si tenemos en cuenta que en el año 2000 las energías renovables solo aportaban a la demanda de la energía primaria el 5,7%, se podrá apreciar la relevancia del objetivo propuesto. ¿Con qué herramientas se cuenta para alcanzarlo? Básicamente con la potenciación del ahorro y la eficiencia en la utilización de la energía y elevando la participación de las energías renovables.



Se crea la Agencia Andaluza de la Energía y nos prometen promulgar una Ley del Ahorro y Eficiencia Energética y para el Fomento de las Energías Renovables. En el caso de los paneles solares, se quiere multiplicar por ocho los paneles actuales, llegando al millón o millón y medio de metros cuadrados instalados en el 2010, haciendo obligatoria la instalación solar en la vivienda de nueva construcción. Teniendo en cuenta que disponemos en Andalucía de más de 5 kilovatios-hora de radiación solar por m2 y día y que Alemania, con la mitad de radiación solar que nosotros, dispone ya de más de 5 millones de m2 de captadores solares térmicos instalados, tampoco es como para tirar cohetes. En energía solar fotovoltaica se pretende multiplicar por 6,6 la cifra de potencia instalada, siguiendo el ejemplo de la planta que Abengoa va a instalar en Sanlúcar la Mayor (Sevilla), de 1,2 megavatios.



En energía eólica se multiplica por 25 la cifra actual de potencia, llegando a los 4.000 MW. en el 2010, objetivo alcanzable y defendible si se pone coto al crecimiento desmesurado de las centrales de gas, se garantiza su evacuación a la red eléctrica y se ordena la instalación de los parques eólicos. De esta forma, no es aventurero definir que el 20% de la electricidad pudiera en un futuro cercano ser generada en aerogeneradores, porcentaje que tiene ya Dinamarca, por ejemplo. El Plan de Infraestructuras Energéticas del gobierno central prevé 13.000 MW eólicos en el 2011 (Alemania supera ya los 10.000 MW de potencia eólica), pero sin embargo se está dando una confluencia contra natura entre las grandes compañías eléctricas y algunas agrupaciones ecologistas, que ponen frenos no justificados al crecimiento de las plantas eólicas. Red Eléctrica Española está poniendo pegas a la recepción de los 2.820 MW Eólicos que prevé el Plan Eólico valenciano; en La Janda (Cádiz) se ha formado una plataforma para rechazar un proyecto de Energía Hidroeléctrica de Navarra de instalar un parque eólico marino de más de 100 aerogeneradores enfrente del cabo Trafalgar.



En el caso de la biomasa, no se despejan las incertidumbres que sigue teniendo aprovechar energéticamente la energía contenida en la materia orgánica. Ni financieramente se cubren los gastos de inversión, ni están completamente resueltos los problemas ambientales que están causando algunas plantas de biomasa. El objetivo de 250 MW en el 2010 se nos antoja timorato, así como el cuarto de millón de toneladas de biocarburantes en el mismo año.



Son tres grandes decepciones y contrariedades las que me ha causado la lectura del nuevo documento del Plean. .



En primer lugar, la débil (por no decir nula) contribución que se otorga a Andalucía para reducir los niveles de CO2 y otros gases de efecto invernadero. Si el Protocolo de Kioto planteaba el compromiso (y el desafío) de reducir en un 8% respecto al año 1990 las emisiones de estos gases durante el período 2008-2012, se permitía incomprensiblemente a España aumentar sus emisiones en un 15%. Pues bien, si disponíamos del instrumento y de la oportunidad en Andalucía de contribuir de forma solidaria a esta reducción, hete aquí que el Plean plantea que se permita a Andalucía ¡aumentar sus emisiones en un 26,6% respecto al año 1990! ¿Este es el parto de los montes del acuerdo PSOE-Los Verdes? Para mayor desfachatez y en la línea de que el culpable está siempre en Madrid, devuelve al "Gobierno de la Nación" la responsabilidad de "una regionalización coherente de las tasa!s de variación de las emisiones" (sic). Y además añade con escarnio que "Los ciclos combinados a gas natural y! las plantas híbridas representan las mejores opciones en cuanto a eficiencia energética y contención de contaminantes y emisiones de gases del efecto invernadero". ¿Es que los redactores no han contabilizado que un grupo térmico de gas-vapor de 400 MW emite anualmente la friolera de 1.300.000 toneladas de CO2? Si se llevaran a cabo todos los proyectos solicitados de centrales de ciclo combinado en Andalucía (7.900 MW), estas emisiones de CO2 significarían poner en la atmósfera 26 millones de toneladas de este gas:¡viva la contención de contaminantes!



El consumo energético en España es claramente insostenible, con ritmos muy superiores al del Producto Interior Bruto y cada vez con mayor intensidad energética en la fabricación de bienes y en la dispensación de servicios. Lo mínimo que debíamos pedir a un Plan de Racionalización Energética es que pusiera freno a este desbocamiento en el consumo energético. El ahorro energético brilla por su ausencia cuando el Plean prevé un incremento en el consumo de energía primaria en Andalucía del 33,9% hasta el año 2010, pasando de los 15 millones y medio de toneladas equivalentes de petróleo actuales a más de 20 millones y medio.



Espeluznante. Los correctivos que introduce a esta demanda tendencial son solamente de 19 millones de tep., con lo que nos situaríamos en aumentos del 23,9%. En cuanto a la electricidad, si en la actualidad Andalucía importa 785 ktep (el 70% de las necesidades), el Plean proyecta que en el 2010 se! convierta en una región netamente exportadora, nada menos que un millón de tep. Es una auténtica falsedad la afirmación de que lo que persigue el Plan es la autosuficiencia, cuando de forma descarada quiere convertir a nuestra comunidad en exportadora de electricidad, a base de centrales térmicas fundamentalmente. De esta forma, la tasa de autoproducción eléctrica en Andalucía sería en el 2006 de 118,7%.



En tercer lugar, las previsiones de contención (es utópico pensar en la supresión) de las centrales de gas de ciclo combinado y la sustitución de las térmicas viejas de bicombustible y carbón, se quedan en agua de borrajas. Plantear un "documento de directrices sobre las condiciones de instalación de centrales de generación a nivel local", cuando hay ya 7.900 MW solicitados en Andalucía, es escurrir el bulto y no querer afrontar el problema de esta desmesura de centrales. Ninguno de los tres aspectos negativos los tienen resueltos las centrales de gas-gasóleo: ni el suministro de gas natural está garantizado (siempre el gasóleo aparece en la recámara), ni la evacuación de la energía eléctrica generada, ni el suministro del importante volumen de agua para refrigeración. Tampoco "permitir el equilibrio y el reparto territorial de la localizaciones" se garantiza en absoluto, porque !más de la mitad de las centrales previstas se localizan en una sola provincia, la de Cádiz, co! n ocho grupos. Los eufemismos para intentar justificar esta ausencia de resolución, son francamente ridículos:

"Ajustar la potencia de generación, así como su localización, en coherencia con el modelo energético que se proponga".



Por último, un postrer apunte acerca de los órganos de seguimiento y control del Plean. Es obvio que mucho tienen que decir en la evaluación del Plan los empresarios y los sindicatos, la CEA, CCOO y UGT, pero ¿son ellos los únicos que deben evaluar el Plan? No estaría de más que la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico ampliara el Órgano de Evaluación a la APPA (Asociación de Productores de Energías Renovables), a consumidores y a ecologistas, ¿no les parece?



Daniel López Marijuán, (Ecologistas en Acción Andalucía)