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  Málaga 23/04/2014  

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El cambio climático ya afecta a la vida de plantas y animales
EUROPA SUR - 2006-07-17




Por el cambio de clima, las cigüeñas se han descontrolado y llegan un mes antes; muchas, ni siquiera emigran a África, como ocurre en Andalucía y hasta en Madrid. Pero, según voces autorizadas, no se está poniendo el urgente y efectivo freno o reducción que requiere el caso, aunque nos va la vida en ello.
     

      Además de lo dañino que resulta para la salud humana, nuestro egocentrismo no debiera hacernos perder de vista el daño irreparable que está afectando a todo tipo de vida orgánica, sustentadora de la nuestra. Son muchos los casos de cambios de comportamiento en animales y plantas a causa del repentino cambio climatológico.

      Para ilustrarlos, expondré algunos ejemplos científicos al efecto, de los numerosos que se han publicado. Contradiciendo el refrán de "Por San Blas, la cigüeña verás", estas aves vienen retornando con mucha antelación al día del santo, el 3 de febrero. Es más, desde hace algún tiempo, están presentes durante todo el año en los humedales. Pero no son las únicas aves en portarse de modo anormal: también lo hacen los flamencos, garcillas bueyeras y algunas más.

      Otras, por el contrario, retrasan su llegada. El ruiseñor, la golondrina y el cuco vienen dos semanas más tarde respecto a 1970, según señala José Peñuelas, biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El retraso guarda relación con las persistentes sequías anuales que asolan los cuarteles de invierno de estas aves en África, por lo cual el acopio de energías para el viaje intercontinental les demanda más tiempo.

      A pesar de las nevadas de este año, los inviernos son más templados y los veranos mantienen sus rigores, por lo que el balance térmico global confirma el recalentamiento de la atmósfera, sobre todo en las ciudades; tanto que las mascotas exóticas huidas campean a sus anchas en los espacios verdes urbanos.

      Por otra parte, si llamamos invierno al periodo con árboles de hoja caduca desnudos, en el 2000 duró un mes menos que en 1952. La causa, según las detalladas anotaciones de Pere Comas, reputado observador meteorológico y de la naturaleza, se debe a que la primavera biológica se está adelantando, a lo que hay que añadir que la contaminación lumínica -el derroche de luz que hace de la noche día-, alarga el ciclo vegetativo de los árboles, y los animales.

      Los datos de Pere Comas permiten establecer que las hojas de olmos e higueras brotan un mes antes y caen dos semanas después de lo acostumbrado medio siglo atrás. También, que las flores se han sumado al despertar prematuro del follaje: el membrillo y el albaricoque, entre otros frutales, lo hacen tres semanas antes. En las zonas frías la vendimia se hace ahora 15 ó 20 días antes a cuenta del incremento térmico.

      La naturaleza ha adelantado sus relojes, tal como el lector aficionado a la jardinería se da cuenta de ello al ver los primeros capullos del rosal despuntar en febrero. Los almendros en flor cada año se despliegan más temprano a la altura de Madrid. Y las narices de los alérgicos al polen de las flores no necesitan anuncios para percatarse del despertar floral.

      Por otra parte, las emisiones de polen a destiempo amenazan con provocar desencuentros entre las plantas y sus insectos polinizadores, con riesgo de que la fructificación se reduzca en muchos casos.

      Además, las plantas acortan su letargo (los árboles de hoja caduca las vienen conservando bien avanzado el otoño), a causa de la acción fertilizante del CO2, ahora más abundante que nunca a causa de la contaminación atmosférica, les hace crecer más rápidamente. Sin embargo, por el alargamiento del ciclo vital, sufren peor la falta de agua, haciéndoles más vulnerables a las sequías.

      Otras plantas, por la presión térmica, tienen que limitar su presencia en su hábitat de siempre, progresando hacia arriba en las montañas. La ' emigración ' la realizan dejando de existir hacia abajo y colonizando terreno montaña arriba. Con los vegetales se desplazan las mariposas e insectos que las polinizan y se alimentan de ellas.

      Los cambios observados en los ciclos vitales de las plantas y animales evidencian el cambio climático. Los expertos han hecho llamamientos a los políticos y gobernantes para que activen lo acordado en el Protocolo de Kyoto del 1997 (¡hace nueve años!), paralizado por suicidas ambiciones y egoísmos. Porque, si no se actúa y de forma efectiva -dicen ya casi todos los científicos-, lo peor estaría por llegar.


      La naturaleza acusa el cambio climatológico

      Desde muy antiguo, los hombres que trabajan y viven en el campo se han preocupado, anotado o transmitido por via oral, la presencia más o menos puntual de las aves, insectos y ciclos vitales de las plantas. Hoy día, contamos con un instrumento a la altura de nuestra civilización científica- técnica: la Fenología, disciplina que se ocupa del estudio de los ciclos vitales de animales y plantas en relación con el tiempo meteorológico y el clima, desarrollada en España por el Instituto Nacional de Meteorología (INM), y publicado en su Calendario Meteorológico, sobre el mes de febrero con los datos del año precedente. Que en nuestro país, y sobre todo en nuestra comarca -lugar de paso de muchas especies de aves migratorias-, muchas de ellas se hayan tornado en parada permanente en inviernos templados (cómo pueden 'saber' previamente que lo será o no es un misterio), o residenciales de varias generaciones en otros casos, para los fenólogos tiene una explicación evidente: El aumento sostenido de las temperaturas.



      BIBLIOGRAFÍA: Suplementos semanales de ' El País ' , del 25-09-05 y 08-01-06; diversos libros y revistas científicas y observaciones ajenas y propias.