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  Málaga 23/11/2014  

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Las dolencias originadas por el aire acondicionado motivan la mitad de las bajas laborales en verano
ALMUDENA NOGUÉS - 2006-08-06




MANTENIMIENTO. Los expertos aconsejan estudiar la temperatura ambiente en el trabajo y revisar el equipo de aire acondicionado para evitar trastornos a los empleados.
LOS DATOS
Bajas laborales: En verano el 50% de las bajas por enfermedad están relacionadas con problemas derivados del mal uso del aire acondicionado, según un informe de la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas.

Temperatura: Los expertos recomiendan mantenerla entre 23 y 25 grados.

Enfermedades respiratorias: El aire acondicionado favorece la aparición de catarros, contracturas, tos, musculares, faringitis, rinitis, asma, neumonía o dolores de cabeza.

Tratamiento: En caso de enfermar a causa de los efectos del aire acondicionado, los médicos aconsejan tomar antiinflamatorios o antibióticos, en caso de infección. La recuperación puede implicar entre tres y siete días tratamiento.

Recomendaciones: Hacer estudios de temperatura en la empresa cada dos años, realizar un buen mantenimiento del equipo y preservar una temperatura constante.


Un abismo climático separa estos días la calle de la oficina. Si en el puesto de trabajo hay momentos en los que la crudeza del aire acondicionado llega a poner la piel de gallina, al salir por la puerta la bofetada de calor eleva la temperatura por encima de los diez grados de una tacada. En los meses de verano, los sistemas de refrigeración someten al organismo a continuos vaivenes entre los 35-40ºC y los 20-25ºC (19 en algunos lugares). Estos cambios bruscos que se producen al pasar de una zona refrigerada al calor exterior, y viceversa, originan un amplio abanico de enfermedades que disparan las bajas laborales durante la temporada estival.

Un estudio reciente realizado por la Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (Anepa) concluye que el 50% de las bajas que se registran en verano se deben a defectos en climatizadores y aparatos de aire acondicionado que, utilizados de manera incorrecta, producen catarros, faringitis, rinitis, dolores de cabeza, náuseas, problemas de garganta e incluso contracturas musculares. El mismo informe señala que el absentismo de estos meses está muy relacionado con la calidad ambiental del lugar de trabajo.

Y es que en las hojas más calurosas del calendario los sistemas de refrigerado pueden convertirse en toda una amenaza para el organismo. Una realidad que no escapa a los médicos especialistas en salud laboral. El presidente provincial de la asociación de estos profesionales, José Antonio Cardenete, subraya que el 40% de las consultas que pasa durante estos meses están relacionadas con dolencias derivadas del aire acondicionado. Salvador Román, otro médico laboral, afirma que ve a unos cinco empleados diarios con este perfil.

Molestias en la garganta

Molestias en la garganta, picores, carraspera o irritación son -según Cardenete- algunos de los síntomas más comunes que alertan de que se ha sufrido un enfriamiento. Los expertos consultados por este periódico explican que las mucosas de la nariz se encargan de calentar y limpiar el aire que llega a los pulmones. Sin embargo, cuando los sistemas de refrigeración están programados para ofrecer una temperatura demasiado baja, las mucosas no pueden hacer bien su función, lo que obliga a respirar por la boca. Esta situación hace que el aire frío y contaminado llegue directamente a la garganta y a los bronquios, causando amigdalitis, laringitis o bronquitis. Y hay más. Según los especialistas, recibir el chorro de aire frío directamente en la cabeza, los hombros o la espalda también puede provocar contracturas musculares y dolores de cabeza.

El tratamiento de estos cuadros ligados al aire acondicionado suele reducirse a la ingesta de antiinflamatorios o de antibióticos, en caso de infección. Como precisa Román, las alteraciones benignas se curan en una media de tres días. No obstante, si el proceso se complica, la recuperación puede prolongarse entre cinco y siete días, añade este experto.

Para evitar bajas originadas por problemas respiratorios, el presidente de la asociación malagueña de medicina laboral aconseja realizar estudios de temperatura en las empresas cada dos años y programar los aparatos alrededor de 25 grados. En este sentido, el decálogo de recomendaciones sobre el uso de equipos de refrigeración ambiental del Foro de Calidad Ambiental Interior (CAI) señala que el aire acondicionado por debajo de 24 grados no es confortable y supone un gasto innecesario.

En caso de tener aire en el coche, Cardenete insta a ventilar el vehículo a temperatura ambiente y conectar el refrigerio de forma progresiva. Por su parte, para lograr un clima óptimo en el trabajo, la organización Anepa sugiere que se ponga agua a disposición de los trabajadores y que se reduzca el consumo de cafeína y de alcohol.

La normativa

En lo que a normativa se refiere, el artículo 7 del Real Decreto 486 del 14 de abril de 1997 -relativo a las condiciones ambientales- establece las disposiciones mínimas de seguridad y salud que deben seguirse en los centro de empleo. Según este texto, «la exposición a las condiciones ambientales de los lugares de trabajo no debe suponer un riesgo para los trabajadores». A tal efecto, el documento indica que deberán evitarse «las temperaturas y las humedades extremas, los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire molestas».

Esta normativa establece que la temperatura de los locales donde se realicen trabajos sedentarios propios de oficinas o similares deberá estar comprendida entre 17 y 27 grados (a 17º es una incitación a enfermar). Este margen se reduce entre 14 y 25 para «aquéllos locales donde se realicen trabajos ligeros» (estar a 14º sería una irresponsabilidad sanitaria).