Málaga está enferma
malaga.es - 2008-01-17

El Observatorio Provincial de Sostenibilidad de Málaga, promovido por la Diputación, la Universidad y la Agenda 21 Provincial, ha presentado el Informe Anual de Sostenibilidad Provincial referido a 2007 en unas jornadas técnicas a las que han acudido expertos y representantes de entidades dedicadas a la protección del medio ambiente. Se trata del primer informe de estas características que se realiza en España, según destacó Fernando Prieto, responsable del Observatorio de Sostenibilidad de España, y recoge datos que, según su coordinador, el profesor de Economía de la UMA Juan Marcos Castro, "arrojan las primeras señales del agotamiento de un modelo de desarrollo que aún estamos a tiempo de cambiar".
El informe analiza la relación entre diversos parámetros: el crecimiento
demográfico, el modelo de desarrollo económico, los usos del suelo, el
ciclo del agua, el consumo energético, los indicadores del cambio
climático, el estado de la fauna y flora autóctonas y la producción de
residuos.
En cuanto al crecimiento demográfico, se destaca que la densidad de
población de Málaga ha aumentado entre 1981 y 2007 en un 32%, pasando de 157 a 207 habitantes por kilómetro cuadrado. Sin embargo, dado que el aporte de población más significativo se debe a la llegada de emigrantes extranjeros, de los cuales el 63% proviene de países europeos, ese aumento no ha representado un rejuvenecimiento poblacional, sino todo lo contrario. \"El valor de la huella ecológica por habitante en Málaga es de 4,76 hectáreas. Esto significa que actualmente, cada habitante de la provincia necesita casi cinco hectáreas para producir lo que va a consumir y para los residuos que emite, lo que supone que para ser ambientalmente sostenible con el actual modelo de desarrollo, Málaga debería tener un territorio tres veces más grande del que realmente tiene. Esto indica claramente que, desde el punto de vista ambiental, la provincia está enferma\", explica el diputado de Medio Ambiente, Miguel Esteban Martín.
El análisis que hace el informe del modelo económico de Málaga no es muy halagüeño. Se reconoce un crecimiento muy significativo pero basado casi exclusivamente en dos sectores: La construcción y los servicios, que actualmente representan el 85% del Valor Añadido Bruto. El desmoronamiento de la oferta laboral en el sector de la construcción ya se ha dejado notar en un aumento del desempleo en 2007, por lo que el informe recomienda una diversificación de las actividades económicas en la provincia.
El auge de la construcción y la gran dependencia económica del turismo
ha acabado con una gran extensión de suelos antes dedicados a usos
agrícolas y forestales. En ese sentido, la Costa del Sol Occidental es
la comarca más afectada, con 13.358 hectáreas urbanizadas. En este
sentido, Marbella es el municipio más afectado, con un 61,99% de su
primer kilómetro de costa ocupado por usos artificiales. Esto supone la
alteración de cauces de arroyos y, por tanto, la obstaculización de la
regeneración natural de las playas y la alteración del ecosistema costero.
El aumento de población, el modelo económico y los usos urbanos del
suelo conllevan a su vez un aumento muy importante del consumo de un
recurso tan limitado en esta zona mediterránea como el agua. A pesar de
los avances experimentados en los dos últimos años en materia de
saneamiento de aguas residuales, aún hay 44 municipios de la provincia
que carecen de sistemas de depuración. El aumento del consumo es muy
significativo en el interior de la provincia, que ha visto notablemente
incrementada su población en los últimos 10 años. La media de consumo de agua a nivel municipal es de 239,22 litros por habitante y día, y
municipios importantes en términos demográficos como Alhaurín de la
Torre, Marbella, Cártama, Fuengirola, Vélez-Málaga y Torremolinos
consumen más de 300 litros por habitante y día; un consumo insostenible dados los escasos recursos existentes, que en el interior se suma al colapso de 12 importantes masas de aguas subterráneas de la provincia, tanto por sobreexplotación por los usos agrícolas intensivos como por contaminación.
Otro consumo que se ha disparado en los últimos años es el energético.
Málaga es, junto con Huelva, la provincia andaluza que en mayor medida
ha incrementado su consumo de energía final; un 32,2% entre 2000 y 2005, especialmente en gas natural y electricidad. El mayor volumen de consumo se produce en el ámbito residencial y de servicios, y entre las
actividades económicas, las que más consumen son el alumbrado público y la construcción. Una vez más, la franja litoral destaca en consumo de
energía, junto con la comarca de la Axarquía. En cuanto al consumo de
hidrocarburos (en actividades como el transporte), Málaga ha experimentado entre 2004 y 2007 un aumento del consumo global del 5%, lo que supone que cada habitante de la provincia libera una media de 7,86 toneladas métricas al año de CO2, lo que contribuye peligrosamente al efecto invernadero.
El cambio climático empieza a dejar su huella en la provincia. En un
análisis de las temperaturas por meses se observa una desviación al alza
de las temperaturas medias que se pone de manifiesto sobre todo en otoño y primavera. Durante 2007, en más de la mitad de los meses se superaron las temperaturas medias históricas en más de medio grado. Sin embargo, no se registra un descenso significativo de la pluviometría, que entre 1996 y 2006 ha sido un 9,9% superior a la media histórica.
La biodiversidad de la provincia exige un buen esfuerzo de conservación.
Aunque la normativa europea en materia medioambiental pretende proteger un 23% de la superficie de la provincia por su valor natural,
actualmente la superficie protegida no pasa del 10%, y el actual modelo
de desarrollo está contribuyendo a la degradación de espacios de enorme valor. Actualmente, el 68% de las especies de vertebrados autóctonos está incluido en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas. El debilitamiento de la fauna y la flora local deja además al territorio en situación de vulnerabilidad para la invasión de especies foráneas muy dañinas para los ecosistemas naturales.
Esta amenaza se debe no sólo al avance de la urbanización, sino también
a la deficiente política de gestión de residuos. Málaga incumple el
objetivo europeo de reducir en un 6% la generación de RSU, y es junto
con Cádiz la provincia andaluza que más genera, habiendo incrementado la producción por habitante en un 18% entre 2004 y 2006. Como dato
esperanzador, se registra un ascenso del reciclaje de residuos como el
vidrio, cuyo reciclaje ha crecido en un 79% entre 2003 y 2005.
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