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Luscinia - Sax Ensemble en el Teatro Cánovas
Luscinia. La publicación sobre medioambiente sociedad y cultura
  Málaga 20/10/2017  

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Sax Ensemble en el Teatro Cánovas
Miguel Ángel Barba - 2010-01-14




El próximo 15  de enero a las 20.30 h continúa el XVI Ciclo de Música Contemporánea en el Teatro Cánovas. En este caso le toca el turno a SAX ENSEMBLE que interpretará la obra de Tomás Marco, autor a quien se homenajea en la presente edición, Teatro de la Memoria. La dirección correrá a cargo de Ángel Gil-Ordónez y como solista Pilar Jurado, soprano y también, compositora. Sax Ensemble presenta una formación con 6 saxofones, 2 percusiones, un piano y un sintetizador.

Fragmento del texto escrito por Fernando Anaya Gámez, responsable del ciclo.


TOMÁS MARCO

Teatro de la memoria (2002)
“Uno se forja con sus enemigos y se realiza con sus amigos”.

Con sólo echar un simple vistazo al amplio catálogo de Tomás Marco nos atraen varias peculiaridades y elementos. Uno de los que personalmente llamaron poderosamente mi atención fue la aparición de la palabra “memoria” en muchos de los títulos de sus partituras. Como ejemplos se podrían citar: Concierto para violín y orquesta (Los mecanismos de la memoria) de 1971-72, Memoria deshabitada de 1990, Exaltación de la memoria (90 a 90 para 90) de 1994, su Sinfonietta nº 1 (Oscuro resplandor de la memoria) de 1998-99, Memorial de jardines secretos de 2000-2001, Memorial para un doble 11 de 2002, y su más reciente Del tiempo y la memoria. Y aunque todas y cada una de ellas son contenedoras de historias y momentos productos de determinados contextos de su autor, sin duda encierran esa gran cualidad autoanalítica que el propio creador posee. Una capacidad que le hace reflexionar sobre la memoria de los tiempos en sí o incluso en su memoria personal como ser humano y creador musical.

Pero en el listado arriba expuesto no puede faltar una obra escrita a finales de 2001 y principios del siguiente, y que se presentó como Teatro de la Memoria.

La musicóloga Marta Cureses, cuando se detiene en el análisis global de la pieza, presenta una analogía directa con lo que fue el Teatro della Sapienza o Teatro della Memoria o el también llamado Anfiteatro della Memoria del humanista y filósofo italiano Giulio Camillo Delminio. Un proyecto utópico en el que el escritor renacentista desarrollaría un edificio de madera construido según las proporciones de Vitruvio, y en el cual se podría almacenar, utilizando un sistema de asociaciones por imágenes mnemotécnicas, todo el saber humano; una edificación que entremezcla sus visiones herméticas y cabalísticas con el número siete como protagonista (siete gradas, siete pasarelas en representación de los siete planetas, etc.) al servicio de esa concepción evocadora del teatro romano de Vitruvio. Por ello, la investigadora asevera:

“En la obra homónima de Marco se evoca asimismo una imagen del universo, pues tal es la representación del Teatro de Camillo, visión del mundo y la naturaleza que en Marco trastoca la imagen apropiada del arte clásico para concentrarse en el Teatro como un sistema de lugares de la memoria, de su memoria” Se acercaba mi sesenta cumpleaños y decidí autoencargarme una obra para celebrarlos.

Una obra que sería también un viaje, pero esta vez a través de mi propia música y de algunas músicas u otras obras de arte que me han interesado a lo largo de esos años.

Esta afirmación se aploma bajo la perspectiva que el propio compositor asocia con la posibilidad de recrear una pieza en donde se ratificase una conjunción instrumental conocida y dominada, como es el caso de haber apelado a la utilización de saxofones:

“Mi interés por los saxofones es bastante temprano y esos instrumentos ya aparecen en alguna primera obra de cámara o de teatro musical. Como familia, se incorporan a la orquesta en composiciones tan características como Escorial o el Concierto para violonchelo y orquesta ofreciéndose un amplio campo tímbrico entre las maderas y los metales aunque, por otra parte, dado lo standard de la orquesta sinfónica de hoy, su inclusión no haya contribuido precisamente a la difusión de esas obras. […] Estos instrumentos me facilitaban sonoridad en la forzosa limitación de elenco que una obra de esas características debe tener y además el timbre de los saxofones es uno de los que mejor se pueden asociar a la voz humana”.

Pero si nos detenemos en la idea que fraguó todo este edificio musical atisbamos esa idea de introspección con la que comenzábamos el presente escrito. Sobre el germen de la pieza Marco nos comenta: “Se acercaba mi sesenta cumpleaños y decidí autoencargarme una obra para celebrarlos. Una obra que sería también un viaje, pero esta vez a través de mi propia música y de algunas músicas u otras obras de arte que me han interesado a lo largo de esos años. Sería en cierto modo otra ópera, aunque en este caso absolutamente virtual, sin argumento, sin que los cantantes fueran lo más importante, y con una forma abstracta propia de la música pura aunque con una estructura que yo llamo narrativa y que he usado muy poco en mi música instrumental (la Quinta sinfonía podría ser un ejemplo)”. Y el autor prosigue con su reflexión: “Teatro de la memoria se escribió en los últimos meses de 2001 y primeros de 2002 como una reflexión sobre la memoria propia y la que me ha influido, pero no quiere ser tanto un resumen ni un balance como una proyección hacia el futuro. Ya que me la había autoencargado decidí autodedicármela, aunque en realidad lo único que significa es que la escribí para mi sesenta cumpleaños pero la hice en realidad para mis amigos así que está genéricamente dedicada ‘a mis amigos’ y todo el que considere que lo es se puede adjudicar la dedicatoria. Porque cualquier obra artística se realiza en solitario pero no es posible sin el estímulo, el apoyo y la colaboración de muchas gentes, a veces las más impensadas, que la ayudan a nacer. Uno se forja con sus enemigos y se realiza con sus amigos”.

La composición, como él mismo la define, se adecuaría a una macroforma desarrollada en doce estructuras globulares que se van creando y disolviendo para dejar paso unas a otras como en una narración. Además, advierte que “ su localización en el contexto general está decidida según un juego de proporciones y simetrías que tiene en cuenta muchos factores, de tal manera que aunque pudieran haberse compuesto por separado, y seguramente varias de ellas puedan interpretarse independientemente, las partes han sido concebidas conjuntamente condicionando unas el comportamiento de las otras”. Algo, en definitiva, influyente en su apreciación y escucha total pero que preserva la idiosincrasia de las doce partes.

Su estreno se produjo en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, dentro del
Ciclo “Música para el tercer milenio”, el 22 de octubre de 2002 y con Sax Ensemble, agrupación que esta noche contemplarán en el escenario, Linda Mirabal (soprano) y bajo la batuta de José de Eusebio; concierto que se grabó y se editó posteriormente.